En conversación con la FIIAPP, este destacado analista político y uno de los líderes uruguayos invitados al Encuentro Ágora América Latina considera que el potencial de cohesión social de la democracia aumenta a medida que se incrementa la capacidad de los ciudadanos para formular, expresar y hacer visible sus preferencias en el debate público.
“Cuando hay libertad política, cuando realmente el partido en el gobierno puede perder una elecciones frente a la oposición, la ciudadanía se vuelve más poderosa pues obliga a las élites políticas a atender sus demandas: la competencia política mejora las condiciones de vida de los ciudadanos. La democracia es el mejor remedio contra la desigualdad social”, afirma Adolfo Garcé.
Licenciado y Master en Ciencia Política, este experto en la evolución ideológica de los partidos políticos, asegura que América Latina está en condiciones de ejercer un liderazgo para la cohesión social. Una de las razones en la que apoya esta afirmación, es el hecho de que en la región exista una clara conciencia de los graves problemas de desigualdad y pobreza que campean todavía. Además en el Continente se está afirmando la democracia y se vienen consolidando sistemas políticos que admiten la alternancia de partidos en el gobierno. “Esas dos situaciones, son el cimiento sobre el que construiremos sociedades más integradas y menos injustas”, destaca.
Asimismo, en opinión de Garcé, el proceso de consolidación de un liderazgo para la cohesión social en América Latina no precisa un modelo social, pero sí un modelo político. Según el analista uruguayo, los latinoamericanos han tropezado con esa misma piedra demasiadas veces a lo largo de la historia.
A su modo de ver, no hay un modelo económico ni un modelo social, uno y sólo uno, capaces de asegurar el bienestar de la ciudadanía. El único consenso que considera importante construir es el acuerdo fundamental de dirimir los conflictos por medios pacíficos, en elecciones verdaderamente libres, asegurando que los ciudadanos puedan ejercer realmente sus derechos políticos y civiles. “La equidad, la superación de la pobreza o la cohesión social, derivarán de acá”, concluye.